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Riesgos de consumir Cocaína

Conociendo los riesgos de consumir Cocaína

En relación a los efectos, produce una sensación de euforia, locuacidad, aumento de la sociabilidad, mayor seguridad en sí mismo, aceleración mental, hiperactividad, deseo sexual aumentado, disminución de la fatiga, reducción del sueño, inhibición del apetito, aumento de la presión arterial, etc.

En consumidores crónicos, sobreviene un estado de cansancio o apatía que puede inducirá repetir el consumo.

Los riesgos físicos del consumo continuado son: pérdida de apetito, insomnio, perforación del tabique nasal, patología respiratoria (sinusitis e irritación de la mucosa nasal), posibles infartos y hemorragias cerebrales, cardiopatía isquémica, hipertensión, etc.

En el plano psicológico, el consumo crónico o abusivo puede generar trastornos psíquicos, como ideas paranoides (sentirse perseguido y observado), depresión, apatía sexual, etc. La dependencia psíquica de esta droga es una de las más intensas.

Tras períodos prolongados de consumo, la supresión genera un efecto rebote con síntomas como somnolencia, depresión, irritabilidad, fatiga, cambios bruscos del estado de ánimo, falta de placer ante situaciones que antes resultaban gratificantes, etc.

Consecuencias negativas de la cocaína

Esnifar cocaína consiste en inhalar por vía nasal el polvo de cocaína. Tiene dos efectos principales: estimula el sistema nervioso y actúa como anestésico local. A nivel cerebral, actúa sobre áreas vinculadas a mecanismos de placer y recompensa (sistema dopaminérgico principalmente). Sus efectos estimulantes aparecen en pocos minutos y se alargan entre 30 y 60 minutos, generando incluso estimulación horas después de haberla consumido.

Las vías nasales y la zona bucal pueden adormecerse debido a sus propiedades anestésicas. Pese a ello, este adormecimiento no es un indicador fiable de que la cocaína sea de calidad, ya que existen varios productos mucho más baratos y de fácil acceso que son capaces de generar sensaciones parecidas.

El efecto de la cocaína es rápido e intenso. Se trata de un efecto placentero porque facilita el habla y las relaciones, y produce cierta sensación de seguridad y concentración, aunque incrementa la sensación de ansiedad. Cuando el consumo finaliza, aparece un cuadro cuyos síntomas más frecuentes son el cansancio, el decaimiento, la apatía y la irritabilidad.

De entre los efectos orgánicos adversos, hay que destacar los siguientes: afectación del sistema cardiovascular y nervioso, problemas respiratorios, alteraciones endocrinológicas y obstetricias, y complicaciones infecciosas y digestivas. Su consumo también puede presentar problemas de salud mental, sea por correlación con otros trastornos psicológicos, sensibilidad, interacciones, abuso o dependencia. La cocaína tiene una gran capacidad de generar dependencia psicológica.

Existen cuatro perfiles diferenciados de consumidores y diferentes grados de problemas. Están aquellas personas que consumen experimentalmente; han probado o se han iniciado en su consumo pero no suelen repetir, al menos a corto plazo, siendo este consumo muy esporádico. Este colectivo rara vez tiene un consumo problemático.

Un segundo grupo está compuesto por el colectivo que consume ocasionalmente y en situaciones concretas (determinadas celebraciones, fiestas, etc.) y tampoco se asocia a un consumo de alto riesgo. En tercer lugar, tenemos a quienes usan la cocaína de manera regular y que tienen más probabilidades de generar problemas, con cantidades más altas que los patrones de consumo anteriores. Estos consumos frecuentes son considerados de mayor riesgo.

Por último, están aquellas personas que mantienen un consumo regular y manifiestamente problemático, puesto que la cocaína ocupa un lugar importante en sus vidas y en sus actividades cotidianas, interfiriéndolas de alguna forma.

A efectos prácticos, son aquellos consumos que en la mayoría de ocasiones necesitan un tratamiento personalizado, ya que la mayoría de personas que tienen un consumo de este tipo raramente pueden reducirlo por propia iniciativa, además de los problemas asociados directamente a este consumo, salud y economía principalmente.

Historia de la Cocaína

Las culturas indígenas la consumían para realizar trabajos duros y evitar el cansancio. Subsanaba las carencias alimenticias gracias a sus efectos inhibidores del apetito.

En el siglo XIX, se aisló el principio activo, que tuvo mucho éxito como anestésico local. Fue uno de los ingredientes dela Coca-Cola.

En los años ochenta del siglo XX, se empezó a introducir como una droga de clases sociales altas, hasta llegar a nuestros días, donde su consumo se ha extendido a las clases medias y bajas.

Actualidad de la Cocaína

Actualmente, la cocaína es la segunda droga ilegal más consumida después del cannabis, habiendo amentado últimamente los demandantes de tratamiento.

Se estima que aproximadamente un 98% de los consumidores de cocaína asocian su consumo al alcohol.

Las hojas de coca dan lugar a distintos derivados, como el clorhidrato de cocaína, la más consumida de Europa (popularmente cocaína); sulfato de cocaína (pasta de coca, denominada base o basuko), que se fuma mezclada con tabaco o marihuana; y cocaína base (crack), que se fuma mezclada con tabaco.

Se consume fundamentalmente esnifada, llegando muy rápido al cerebro.

About the Author: Dr. Josep Mª Fàbregas

Especialista en adicciones y director psiquiatra del centro de adicciones y salud mental Clínicas CITA. Inicié mi carrera profesional en el Hospital Marmottande París, donde trabajé con el Profesor Claude Olievenstein. Posteriormente me trasladé a Nueva York y, tras varios años de experiencia profesional, en 1981 fundé CITA (Centro de Investigación y Tratamiento de las Adicciones) con el objetivo de desarrollar un modelo de comunidad terapéutica profesional, el cual lleva 32 años en funcionamiento.




    Autor: Dr. Josep Mª Fàbregas

    Especialista en adicciones y director psiquiatra del centro de adicciones y salud mental Clínicas CITA. Inicié mi carrera profesional en el Hospital Marmottande París, donde trabajé con el Profesor Claude Olievenstein. Posteriormente me trasladé a Nueva York y, tras varios años de experiencia profesional, en 1981 fundé CITA (Centro de Investigación y Tratamiento de las Adicciones) con el objetivo de desarrollar un modelo de comunidad terapéutica profesional, el cual lleva 32 años en funcionamiento.

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