Qué es el crack y su adicción Saltar al contenido

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¿Qué es el crack?

El crack es la droga más potente, más adictiva y más peligrosa. Se puede decir que se trata de la cocaína pura o casi pura. El nivel de absorción es muy alto y muy rápido. Afecta al cuerpo de igual manera que la coca, pero con mucha más agresividad. Generalmente se fuma, llega al cerebro en segundos y los niveles de gran euforia duran unos 15 minutos. En este tiempo hay una gran exaltación y una increíble sensación de bienestar. Luego viene la caída, que también es muy intensa.

¿Cuál es el origen del crack?

El crack es de aparición reciente. El New York Times mencionaba por primera vez en 1985 ‘una nueva forma de droga llamada crack’. Un año más tarde, el mismo diario afirmaba que el crack era la mayor noticia desde la guerra de Vietnam y la dimisión de Richard Nixon.

La pasta base se produce rociando hojas secas de coca con potasa, y añadiendo luego queroseno, ácido sulfúrico y agua. La masa resultante adquiere una consistencia similar al barro y se distribuye de este modo como pasta base.

Esto se venía haciendo hasta principios de los 90. En los años 90, esta pasta base se dejaba secar y comenzó a venderse como bazuko. Pero más adelante, esta pasta o bazuko empezó a diluirse en una solución de amonía precipitada con éter. Esta mezcla caliente, se filtra y una vez seca se convierte nuevamente e roca, pero ya de color blanco, lo que se denomina rocas de crack.

Esta presentación sólo permite que se use para fumar, aunque de muy diversas maneras. Se fuma en pipa de vidrio, sobre una lata con orificios y ceniza de cigarros, en un gotero de cristal, en un cigarro, etc.

¿Cuáles son los efectos del crack?

La OMS informa que fumar crack produce una considerable euforia o estimulación del SNC casi de forma inmediata. A los pocos minutos, la euforia es reemplazada por ansiedad, miedo, depresión o apatía considerables.

Estos efectos psicológicos desagradables pueden combatirse fumando más, con lo que la persona adquiere la necesidad de usar la droga de forma continuada durante muchas horas para poder sentirse de nuevo relativamente bien, aunque raramente volverá a presentar la euforia inicial. Los usuarios describen este tipo de reacción como ansiedad, pero realmente es un estado complejo de angustia asociado a un estado imperativo de fumar más. Si un individuo sigue fumando, puede llegar a tener alucinaciones, percepciones ilusorias, ideas paranoides o un comportamiento psicótico.

Es indudable que cuando las personas empiezan a usar la droga pueden limitar su uso a una o dos veces por semana; sin embargo, en la mayoría de los casos, esta frecuencia aumenta gradualmente hasta que la persona se ve obligada a fumar intensamente todos los días llevado por una necesidad irreprimible.

Fumar crack provoca insensibilidad, sequedad de boca, sensación de ardor en los ojos, sudoración, palpitaciones, dolor de cabeza, contracciones musculares, aumento de los reflejos y dilatación de las pupilas.

Y el consumo continuado produce irritabilidad, insomnio, pérdida de peso, hipertensión arterial, arritmias, temblores, indiferencia sexual, infecciones pulmonares, etc.

Se sabe también que su consumo en mujeres embarazadas llega a provocar deterioro fetal, retraso en el crecimiento intrauterino y parto prematuro. Los nacidos bajo estas condiciones están destinados a sufrir conductas anormales, como ciertas dificultades para hablar y jugar con otros niños, temores y etapas en las que desconecta con el mundo.

La sobredosis de crack suele causar la muerte por paro cardíaco o paro respiratorio a causa de su efecto vasoconstrictor.

La tolerancia física a esta droga es muy alta y esto permite consumirla cada vez con mayor frecuencia sin aparentes efectos físicos..

No tiene uso médico ni valor terapéutico.

About the Author: Dr. Josep Mª Fàbregas

Especialista en adicciones y director psiquiatra del centro de adicciones y salud mental Clínicas CITA. Inicié mi carrera profesional en el Hospital Marmottande París, donde trabajé con el Profesor Claude Olievenstein. Posteriormente me trasladé a Nueva York y, tras varios años de experiencia profesional, en 1981 fundé CITA (Centro de Investigación y Tratamiento de las Adicciones) con el objetivo de desarrollar un modelo de comunidad terapéutica profesional, el cual lleva 32 años en funcionamiento.

El crack es la droga más potente, más adictiva y más peligrosa. Se puede decir que se trata de la cocaína pura o casi pura. El nivel de absorción es muy alto y muy rápido. Afecta al cuerpo de igual manera que la coca, pero con mucha más agresividad. Generalmente se fuma, llega al cerebro en segundos y los niveles de gran euforia duran unos 15 minutos. En este tiempo hay una gran exaltación y una increíble sensación de bienestar. Luego viene la caída, que también es muy intensa.

¿Cuál es el origen del crack?

El crack es de aparición reciente. El New York Times mencionaba por primera vez en 1985 ‘una nueva forma de droga llamada crack’. Un año más tarde, el mismo diario afirmaba que el crack era la mayor noticia desde la guerra de Vietnam y la dimisión de Richard Nixon.

La pasta base se produce rociando hojas secas de coca con potasa, y añadiendo luego queroseno, ácido sulfúrico y agua. La masa resultante adquiere una consistencia similar al barro y se distribuye de este modo como pasta base.

Esto se venía haciendo hasta principios de los 90. En los años 90, esta pasta base se dejaba secar y comenzó a venderse como bazuko. Pero más adelante, esta pasta o bazuko empezó a diluirse en una solución de amonía precipitada con éter. Esta mezcla caliente, se filtra y una vez seca se convierte nuevamente e roca, pero ya de color blanco, lo que se denomina rocas de crack.

Esta presentación sólo permite que se use para fumar, aunque de muy diversas maneras. Se fuma en pipa de vidrio, sobre una lata con orificios y ceniza de cigarros, en un gotero de cristal, en un cigarro, etc.

¿Cuáles son los efectos del crack?

La OMS informa que fumar crack produce una considerable euforia o estimulación del SNC casi de forma inmediata. A los pocos minutos, la euforia es reemplazada por ansiedad, miedo, depresión o apatía considerables.

Estos efectos psicológicos desagradables pueden combatirse fumando más, con lo que la persona adquiere la necesidad de usar la droga de forma continuada durante muchas horas para poder sentirse de nuevo relativamente bien, aunque raramente volverá a presentar la euforia inicial. Los usuarios describen este tipo de reacción como ansiedad, pero realmente es un estado complejo de angustia asociado a un estado imperativo de fumar más. Si un individuo sigue fumando, puede llegar a tener alucinaciones, percepciones ilusorias, ideas paranoides o un comportamiento psicótico.

Es indudable que cuando las personas empiezan a usar la droga pueden limitar su uso a una o dos veces por semana; sin embargo, en la mayoría de los casos, esta frecuencia aumenta gradualmente hasta que la persona se ve obligada a fumar intensamente todos los días llevado por una necesidad irreprimible.

Fumar crack provoca insensibilidad, sequedad de boca, sensación de ardor en los ojos, sudoración, palpitaciones, dolor de cabeza, contracciones musculares, aumento de los reflejos y dilatación de las pupilas.

Y el consumo continuado produce irritabilidad, insomnio, pérdida de peso, hipertensión arterial, arritmias, temblores, indiferencia sexual, infecciones pulmonares, etc.

Se sabe también que su consumo en mujeres embarazadas llega a provocar deterioro fetal, retraso en el crecimiento intrauterino y parto prematuro. Los nacidos bajo estas condiciones están destinados a sufrir conductas anormales, como ciertas dificultades para hablar y jugar con otros niños, temores y etapas en las que desconecta con el mundo.

La sobredosis de crack suele causar la muerte por paro cardíaco o paro respiratorio a causa de su efecto vasoconstrictor.

La tolerancia física a esta droga es muy alta y esto permite consumirla cada vez con mayor frecuencia sin aparentes efectos físicos..

No tiene uso médico ni valor terapéutico.




    Autor: Dr. Josep Mª Fàbregas

    Especialista en adicciones y director psiquiatra del centro de adicciones y salud mental Clínicas CITA. Inicié mi carrera profesional en el Hospital Marmottande París, donde trabajé con el Profesor Claude Olievenstein. Posteriormente me trasladé a Nueva York y, tras varios años de experiencia profesional, en 1981 fundé CITA (Centro de Investigación y Tratamiento de las Adicciones) con el objetivo de desarrollar un modelo de comunidad terapéutica profesional, el cual lleva 32 años en funcionamiento.

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