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Historia y derivados de las anfetaminas

La anfetamina y sus análogos como la metanfetamina son algunas de las sustancias más consumidas en el mundo desde hace décadas. Las anfetaminas, junto con la cocaína, son el prototipo de droga estimulante por excelencia. Sus efectos incluyen disminución de la fatiga, incremento del estado de alerta, excitación, pérdida de apetito, mejora del estado de ánimo, euforia, locuacidad. A dosis altas, hiperactividad, ansiedad, insomnio e inquietud.

Inicio e historia de la anfetamina

La anfetamina se sintetizó en 1887, pero no fue hasta 1927 cuando se descubrieron sus propiedades psicoactivas. Por aquellos años se estaba buscando una sustancia segura y eficaz para el tratamiento del asma. En la medicina tradicional china se venía utilizando desde hacía más de 5.000 años la planta ma huang (Ephedra vulgaris) precisamente para tratar este tipo de problemas bronquiales. En 1923, investigadores de Lilly aislaron del ma huang el principio activo, al que denominaron efedrina. La efedrina también se puede sintetizar en laboratorio sin necesidad de extraerla de la planta.

Antes de que se conociese la posibilidad de sintetizar la efedrina prescindiendo de la planta, se inició un ambicioso programa de investigación para buscar sustancias similares que se pudieran sintetizar de forma artificial, sin necesidad de recurrir a la planta, ya que su extracción era relativamente costosa. Se llegaron a sintetizar más de dos mil compuestos análogos, de los que unos treinta se testaron en el hombre. De entre todos ellos, el más interesante resultó ser una sustancia a la que se llamó anfetamina. Desde entonces, la anfetamina se utilizó para el tratamiento de una amplia variedad de indicaciones médicas: como astringente nasal, antidepresivo, anorexígeno, antiasmático, antimigrañoso, entre otras, y no siempre con eficacia probada.

Anfetamina en la actualidad

En la actualidad se siguen utilizando varios análogos de la anfetamina, como el metilfenidato, para el tratamiento de trastornos por déficit de atención. En 1934 se sintetizó otro análogo de la anfetamina de efectos muy similares, la metanfetamina. De entre las drogas de síntesis con efectos puramente estimulantes más consumidas en la actualidad con fines no médicos, la metanfetamina (speed) es la más popular.

Derivados de las Anfetaminas

El speed o metanfetamina

Los usos no terapéuticos de las anfetaminas también se remontan al menos a los años veinte, cuando se utilizó para incrementar el rendimiento en deportes como el ciclismo o el atletismo. Las anfetaminas fueron también profundamente utilizadas durante la guerra con fines militares, administrándosela a los combatientes para hacerlos más feroces y mitigar el cansancio. Sin duda, el uso más popular de las anfetaminas en el mundo occidental fue el que hicieron los estudiantes durante los años setenta para preparar los exámenes. En 1983 se retiraron de las farmacias la mayoría de los preparados que contenían algún análogo de la anfetamina.

El éxtasis o MDMA

Hablamos del éxtasis o MDMA como la droga de diseño más conocida en la actualidad. Podemos decir que se trata de una mezcla entre la metanfetamina y sus efectos estimulantes y los alucinógenos de la mescalina, aunque sus consecuencias no son exactamente la mezcla de ambas.

Se trata de un efecto vigorizante y de bienestar además de una sobreestimulación de todos los sentidos, creando conexiones especiales con aquellos que te rodean.

A parte de un consumo por vía oral en forma de comprimidos, pastillas o tabletas, se ha extendido su consumo en la forma denominada cristal, ya sea vía oral, inhalado, inyectado o fumado. Hay veces que se injiere mezclado con alcohol, algo que incrementa sus riesgos.

Uno de los mayores riesgos de consumir éxtasis es el hecho de no conocer la cantidad de MDMA que contiene cada pastilla, pues la adulteración combina otras sustancias que aumentan el riesgo de intoxicación.

Efectos secundarios del consumo de anfetaminas

Entre los efectos secundarios de su consumo, puede aparecer irritabilidad, ansiedad, sensación de falta de aire y palpitaciones; las intoxicaciones graves pueden inducir cuadros psicóticos que requieran tratamiento psiquiátrico. Éste es precisamente el efecto a largo plazo más indeseable del abuso de estimulantes tipo anfetamina (y cocaína): la instauración de una psicosis tóxica caracterizada por ideas delirantes, paranoias, suspicacia y alucinaciones. En la mayoría de los casos, este cuadro psicótico desaparece con la interrupción del consumo o tras un tratamiento farmacológico.

A pesar de que las anfetaminas no crean adicción biológica, sí tienen un elevado potencial de abuso y muchas veces dan lugar a la instauración de un patrón de consumo compulsivo que se prolonga en el tiempo y una adicción psicológica. La duración de las drogas en el organismo puede variar en función de esta y de cada organismo, pero si se estima un tiempo medio a partir del cual se habla de desintoxicación biológica. La acción específica de las anfetaminas sobre las zonas cerebrales que regulan las sensaciones placenteras puede ser la base neuroquímica que explique estos patrones de abuso. Además, las anfetaminas crean tolerancia, circunstancia que facilita la aparición de una sobredosis con el uso continuado.

About the Author: Dr. Josep Mª Fàbregas

Especialista en adicciones y director psiquiatra del centro de adicciones y salud mental Clínicas CITA. Inicié mi carrera profesional en el Hospital Marmottande París, donde trabajé con el Profesor Claude Olievenstein. Posteriormente me trasladé a Nueva York y, tras varios años de experiencia profesional, en 1981 fundé CITA (Centro de Investigación y Tratamiento de las Adicciones) con el objetivo de desarrollar un modelo de comunidad terapéutica profesional, el cual lleva 32 años en funcionamiento.


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Autor: Dr. Josep Mª Fàbregas

Especialista en adicciones y director psiquiatra del centro de adicciones y salud mental Clínicas CITA. Inicié mi carrera profesional en el Hospital Marmottande París, donde trabajé con el Profesor Claude Olievenstein. Posteriormente me trasladé a Nueva York y, tras varios años de experiencia profesional, en 1981 fundé CITA (Centro de Investigación y Tratamiento de las Adicciones) con el objetivo de desarrollar un modelo de comunidad terapéutica profesional, el cual lleva 32 años en funcionamiento.

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