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Las drogas y el circuito de placer

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Las drogas y el circuito de placer

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Las drogas adictivas son reforzadores. La evidencia experimental es abrumadora. Muchos animales utilizados para la experimentación (palomas, ratas, monos) oprimirán una palanca para obtener una inyección de cocaína, metanfetamina, heroína, nicotina y alcohol, pero no para recibir LSD, antihistamínicos o muchas otras drogas. La lista de drogas para las que trabajarán estos animales es el equivalente exacto de las drogas que se consideran claramente adictivas para los seres humanos.

Se sabe que la misma vía media los efectos placenteros de las drogas adictivas. Si se daña esta vía en un animal, no trabajará para obtener droga. Y animales con un electrodo colocado en la vía de la gratificación, encuentran corrientes más pequeñas y agradables si el animal ha recibido una inyección de cocaína o heroína, por ejemplo. El mismo sistema se activa en los cerebros de los adictos. Cuando observaron imágenes de cocaína o manipularon pipas de crack mientras se monitoreaba su actividad cerebral, experimentaron deseos vehementes de cocaína a la vez que su cerebro mostraba activación en la vía de gratificación.

Las drogas adictivas (estimulantes, opiáceos, alcohol y nicotina) pueden en efecto sustituir el alimento y el sexo. Esto explica por qué una inyección rápida de cocaína o heroína produce una oleada de placer puro que los consumidores comparan con el placer del orgasmo. Esto es así no sólo para algunas personas que carecen de fuerza de voluntad o que tienen un estilo de vida marginal. Es así para todo aquel que tiene cerebro. Sabiendo esto, es más fácil entender por qué la adicción es común en todas las culturas.

Los medios de comunicación pretenden establecer muchas veces cuál es la droga más adictiva. En estos términos, el problema está mal planteado, pero queda claro que los animales trabajarán intensamente para obtener unas drogas más que otras. Por ejemplo, las ratas oprimirán una barra doscientas o trescientas veces para obtener una inyección de cocaína. Algunas sustancias, como el alcohol o la nicotina, se podrían administrar más si no produjeran efectos físicos desagradables. Los seres humanos parecen ser bastante hábiles ignorando los efectos secundarios desagradables con tal de obtener los refuerzos de las drogas. Si se juzgaran las drogas más adictivas según el criterio del número de personas a quienes les cuesta más dejar de consumir, claramente ganaría la nicotina.

 

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