Centro de desintoxicación – Adicciones comportamentales

La ludopatía afecta a un 3% de la población adulta y cada vez está originando un mayor número de demandas de tratamiento entre los jóvenes, muy especialmente en el caso del abuso de las máquinas tragaperras (aunque la ley prohíbe utilizarlas a los menores de16 años) y los casinos virtuales por Intenet.

El abuso de las nuevas tecnologías (Internet, teléfonos móviles y televisión) pueden generar una conducta adictiva que hay que comenzar a prevenir a partir de los 5 años, aunque el máximo riesgo esté entre los 13 y los 18 años.

En el caso de los videojuegos, los adolescentes que ya tienen problemas previos suelen recurrir a ellos porque son especialmente atractivos para jóvenes que tienen una baja autoestima, ya que les permite huir del mundo adulto que les resulta hostil. Para estos jóvenes, los videojuegos tienen un atractivo adicional:

  • Les ofrecen un mundo vedado a los adultos.
  • En los juegos pueden encontrar contenidos que saben que pueden escandalizar a sus padres.
  • En la pantalla del ordenador pueden poner e práctica sus fantasías de destrucción y muerte sin que les reporte perjuicio alguno.

Por el contrario, en un ambiente estructurado, donde la familia ejerce un determinado control sobre el manejo que sus hijos hacen del ordenador, no tiene por qué alarmarnos que se sirvan de esta distracción. No hay que olvidar que los videojuegos también constituyen un elemento de interacción y socialización de los hijos, en la medida en que buena parte de su disfrute tiene que ver con la posibilidad de compartir el juego o la experiencia con los amigos.

Una de las herramientas de información y ocio más potentes en nuestra sociedad, necesariamente tiene que estar integrada en la vida de nuestros hijos. Sin embargo, estas mismas facilidades que la red permite para el chateo, el correo y las videoconferencias, se convierten en manos de unos adolescentes inexpertos en una vía para vulnerar el anonimato y el escapismo.

Como en lo referente a las drogas, tampoco en el caso de las nuevas tecnologías, aunque sean técnicas que acomplejan a algunos adultos, tenemos excusa para hacer dejación del deber de supervisar las actividades de nuestros hijos.

  • Debemos establecer un horario de uso.
  • Hay que prevenirles contra correos sospechosos.
  • Se pueden colocar inhibidores que impidan el acceso a páginas indeseables.

Debemos estar alerta cuando:

  • Nuestro hijo se muestra eufórico ante el ordenador.
  • Deja de lado otras actividades que antes ansiaba practicar y sólo está pendiente de conectarse a Internet.
  • Si miente sobre el tiempo real que le dedica al videojuego o a Internet. Entre 20 y 40 horas semanales de conexión a la Red comienza a ser patológico.
  • El adicto descuida su vida de relación con los amigos y la familia.
  • Es fácil encontrarle angustiado cuando está desconectado, ante la posibilidad de no poder acceder a las páginas que desea y se enfurece cuando tiene que pasar unos días sin ordenador.

Si se producen estas situaciones, hay que recurrir a la psicoterapia.