Las consecuencias de consumir cannabis

Aunque cada vez se acepta más que el cannabis puede ser un buen recurso terapéutico, los expertos siguen insistiendo en los perjuicios derivados de su consumo y abuso. Y este debate medico influye en otro debate social sobre si debería legalizarse su consumo: mientras varios Estados americanos ya lo han legalizado por sus posibles efectos terapéuticos, los investigaciones siguen alertando de sus peligros.

Uno de los argumentos para justificar su legalización es que la marihuana tiene propiedades medicinales en diversas patologías, desde epilepsia a la enfermedad de Parkinson. Pero, sin cuestionar su posible importancia terapéutica, los científicos advierten que también causa empobrecimiento cognitivo y daño cerebral.

Por ejemplo, el consumo crónico de marihuana disminuye el nivel de flujo sanguíneo en numerosas regiones del cerebro, entre otras en el hipocampo, vital para la memoria a largo plazo, especialmente vulnerable en las primeras fases del Alzheimer, deteriorando el recuerdo de experiencias pasadas.

Es también conocido que el consumo regular de marihuana en la adolescencia induce cambios en las funciones y las estructuras en el cerebro que se manifiestan cuando son adultos. Esos cambios se dan al reducir la conectividad entre regiones del cerebro fundamentales para el aprendizaje y en la memoria. Una investigación ha comprobado que a lo largo de la vida de los consumidores crónicos, la memoria verbal se deteriora cuando se les analiza en la edad adulta.

Es común vincular el consumo de marihuana con diversos trastornos psiquiátricos como la depresión, el trastorno bipolar, diversos trastornos de la ansiedad, ciertos trastornos de la personalidad y la adicción a otras sustancias. Otro efecto, tal vez menos conocido, es el de la esquizofrenia, enfermedad en la que la marihuana exacerba los síntomas positivos de la enfermedad (los delirios y las alucinaciones) induciendo lo que se denomina psicosis cannábica. Después de dejar de consumir, en la mayoría de las personas esa psicosis desaparece poco a poco, pero en algunas permanece de por vida. Puede que la genética también influïa en este proceso, ya que se ha comprobado que hay variantes genéticas compartidas entre predisposición a la esquizofrenia y consumo de cannabis.

El consumo de marihuana también tiene efectos sobre la salud del corazón, aumentando el riesgo de desarrollar una miocardiomiopatía de estrés, similar a un infarto aunque de menor gravedad.

Los fumadores intensivos de marihuana sufren una gran reducción en la densidad ósea si se les compara con los no fumadores, por lo que tienen más probabilidades de desarrollar osteoporosis y fracturas a lo largo de la vida.

Las encías también se ven comprometidas al fumar cànnabis, ya que los consumidores tienen una higiene bucal más descuidada y más tendencia a ser adictos al alcohol.

La actividad visual también se ve alterada al fumar cabannis, ya que un consumo habitual de marihuana puede retrasar el procesamiento de la información visual.

Además, se cree que el cannabis, aunque tanga efectos relajantes, puede estar detrás de algunos trastornos de sueño al hallar que los fumadores habituales de marihuana padecían un porcentaje mayor de insomnio y alteración del sueño que los que lo consumían con menor frecuencia.