Qué son las drogas y cómo se clasifican

Una droga es una sustancia química, natural o sintética, que incorporada al organismo a través de la sangre, llega al cerebro y modifica su funcionamiento, generando alteraciones de la sensibilidad y la conciencia. Es lo que se llama su efecto psicoactivo. Puede ser ingerida, fumada, inhalada, aspirada o inyectada.

Todas las drogas tienen algún efecto placentero. Por eso, siempre se han consumido. Lo que ocurre es que el beneficio/riego nunca compensa.

Las drogas son, además, sustancias adictivas, de modo que cuando el cuerpo se habitúa a ellas el consumidor no sólo desea seguir tomándolas para sentirse mejor, sino que también necesita consumirlas para sentirse normal. Por ello, la adicción está directamente relacionada con el proceso de tolerancia, que genera una habituación del cuerpo a la sustancia de tal modo que cada vez se requiere de una dosis mayor para producir el mismo efecto, con una pulsión cada vez más compulsiva e irresistible.

Superar la adicción a las drogas requiere por tanto superar un síndrome de abstinencia que genera una serie de trastornos derivados de la reducción de la presencia de la sustancia en la sangre y que produce malestar en diferentes niveles e intensidades.

Es importante no olvidar esos aspectos físico-químicos del efecto de las drogas, aunque tampoco haya que sobrevalorarlos. Hoy se habla mucho de otros usos abusivos entre los jóvenes como el del móvil, internet, etc. Pero la especificidad de la droga como sustancia que genera dependencia hace de ésta algo cualitativamente distinto a las llamadas ‘otras adicciones’

Más allá de esas características psicoactivas y adictivas, la diversidad de sustancias es tan amplia y su composición y efectos tan diferentes, que es mucho más adecuado referirse al fenómeno de las drogas en plural.

¿Cómo se clasifican las drogas? Hay diferentes criterios. La OMS lo hace ateniéndose a la toxicidad y a la rapidez con que causan dependencia. En la comunidad científica pueden llegar a establecerse tipologías muy complejas, en función de los efectos que provocan en el organismo.

Desde el punto de vista jurídico, las drogas se han clasificado en legales e ilegales, con notables diferencias por países según la prohibición, despenalización o legalización de su elaboración, distribución y consumo y según las sanciones en las que incurren quienes trafican con ellas.

Como mezcla simplista de las clasificaciones anteriores, durante años ha sido muy popular la distinción entre drogas ‘duras’ y ‘blandas’, una clasificación que no favorece la prevención del consumo, ya que rebaja la percepción social del riesgo que entrañan determinadas sustancias. En el caso del alcohol, al ser una droga legal, se ha difuminado su carácter de ‘droga dura’, infravalorándose sus efectos. Y lo mismo ha ocurrido, por razones inversas, e el caso del cannabis, calificado de ‘droga blanda’.

Si buscamos una clasificación más rigurosa, aquella que diferencia las drogas por sus efectos en el organismo, las sustancias adictivas podrían clasificarse en:

Depresoras del sistema nervioso central

Producen una disminución de la respuesta de dicho sistema. Provocan relajación e inducen al sueño. También dificultan la coordinación motora y resultan analgésicas. Las más importantes son:

  • Alcohol
  • Opiáceos: heroína, morfina, metadona, etc
  • Tranquilizantes: pastillas para la ansiedad
  • Hipnóticos: pastillas para el sueño

Estimulantes del sistema nervioso central

  • Aceleran el funcionamiento habitual del cerebro. Suele producir euforia y energía, pero también taquicardia e insomnio. Disminuyen la sensación de cansancio y de hambre, aumentando también la actividad motora. Destacan:
  • Anfetaminas y cocaína
  • Estimulantes menores: nicotina
  • Xantinas: cafeína, teobromina, etc.

Perturbadoras del sistema nervioso central

Trastocan el funcionamiento del cerebro, alterando la percepción de los sentidos. Pueden llevar a provocar alucinaciones visuales, auditivas o sensoriales. Entre las más comunes están:

  • Alucinógenos: LSD y mescalina
  • Derivados del cannabis: hachís, marihuana
  • Drogas de síntesis: extasis.