La necesidad del perdón

modiglianiEsta primera semana, después de mi salida, ha sido una semana muy distinta al resto de las que he pasado en CITA.

Lo primero que ha cambiado ha sido, sobre todo, mi actitud con respecto al tiempo que tengo que estar aquí. Ahora dejo que me guíe mi angelito de la guarda  con la ayuda de los demás profesionales. El tratamiento tiene un proceso y ellos dirán cuándo está finalizado. Este cambio es consecuencia de las semanas que he pasado fuera; han sido unas semanas muy duras, que han hecho que tome conciencia del verdadero problema que tengo con los consumos, unos consumos que son el resultado de no saber gestionar mis emociones, de la rabia y el odio que llevo dentro, de que me afecten tanto las cosas por no saber afrontarlas.

He sido consciente del vacío que mi padre dejó al dejarme solo en este mundo y de ese cariño que él me daba y que busco por doquier y no encuentro; me he dado cuenta de que eso se fue y que nada ni nadie podrá llenarlo, un cariño que he intentado buscar en las drogas con la esperanza de que aparezca, para constatar que lo único que me aporta es más dolor.

Otro cambio con respecto a las otras semanas es mi estado anímico: estoy más triste, de bajón, aunque siempre muestre a los demás esa máscara de que todo está bien y de que no pasa nada. Paso mis horas libres más en soledad que las otras veces, pensando mucho. Tengo un lío en la cabeza descomunal, pero supongo que eso es bueno porque estoy viendo muchas cosas que antes era incapaz de ver. Imagino que todo esto es parte del proceso, ya que, ahora que me he dado el tiempo necesario, me doy cuenta de que las prisas de antes no eran buenas consejeras.

He comenzado a tocar el tema de mi madre. Hay mucho odio, mucha rabia. No tuve una figura materna en mi infancia, siempre estuve al lado de mi padre. Él fue esa figura, y al irse, creo que he intentado recuperar esa figura y ese cariño que no tuve de mi madre, pero sin obtener lo que yo esperaba. He luchado para poder conseguirlo, pero ella es como es. Hubo muchas cosas feas y los dos nos hicimos mucho daño. No estuvo cuando tenía que estar y eso tengo que asumirlo. Ahora no quiero tenerla en mi vida, pero sí he de lograr perdonarla y dejar de sentir esa rabia y ese odio por lo que no fue capaz de darme o por lo que yo esperaba que me diera; necesito soltar ese lastre que no me deja seguir adelante. Mi madre y mi hermana tienen mucho que ver con el hecho de que yo este así, pero vuelvo a darme con un muro cada vez que intento encontrar en ellas lo que yo necesitaría. Y al no obtenerlo de mi madre, lo he buscado en la persona que más se ha parecido a una madre para mí, incluso podría llegar a decir que lo ha sido, mi suegra. Ella ha sido capaz de darme ese cariño que yo siempre he esperado, con ella he podido sentir que pertenecía a la familia unida que tanto he anhelado toda mi vida.

Supongo que, aunque mi padre lo fue todo en mi vida y supo darme el amor que yo necesitaba, un niño siempre necesita la figura de un padre y de una madre.

El miedo que tengo al divorcio creo que tiene que ver con esta pérdida, la de mi familia, más que con el miedo a perderla a ella. Soy consciente de que hemos sido muy felices, pero creo que esa felicidad no volverá ya que las cosas han cambiado mucho. NO SE PUEDE TENER TODO.

Siempre le he dado a mi madre todo lo que ha querido en temas materiales. ¿Estaría comprando ese cariño que me hace falta? Supongo que inconscientemente SÍ. Me he dado cuenta de que eso no sólo me pasa con mi madre. ¿Por qué siempre lo pago todo yo? No sé si esta actitud va relacionado con la búsqueda de cariño, pero sí con la de agradar a la gente y tenerla a mi alrededor. Es una de las cosas que debo cambiar. Tengo MIEDO a la SOLEDAD y, por desgracia, la siento mucho aunque pueda tener a miles de personas alrededor mío porque también sé que muchas de esas personas están ahí por interés. ¿Quién se aprovecha de quién? Supongo que para salir y llenar ese vacío de la manera en que lo hago, cualquier persona vale.