Testimonio: Estoy orgullosa en mayúsculas

He aprendido a quererme y a valorar en positivo minucias a las que antes daba demasiada importancia. He aprendido a desear nuevos caminos que me llenan de alegría, goce y orgullo. He aprendido a regular el No. He aprendido también a decir Sí, sólo cuando toca. He aprendido a analizarme por dentro; al menos he aprendido a empezar a hacer este trabajo y a cómo hacerlo, analizando el resultado. He a prendido a agradecer y a agradecerme. He aprendido a valorar a los que están a mi alrededor y a valorarme.

He aprendido a valorar todas aquellas cosas que hacen que el día a día sirva de experiencia y de aprendizaje. He aprendido a aceptar la realidad, mi realidad, y a poner medida y freno a deseos inesperados y no siempre positivos. He aprendido tantas cosas de mí…

Me he sentido arropada y querida por compañeros y profesiones y, cuando sus devoluciones han sido duras y opuestas a lo que yo sostenía, me han hecho más fuerte. Porque he entendido que sus comentarios buscaban mi bienestar.

Estoy orgullosa en mayúsculas de haber puesto fin a una etapa de locura, sin norte ni dirección, y a una vida de desenfreno y paranoia. Estoy orgullosa de haber podido reencontrarme y poder recuperar los pequeños y grandes placeres de la vida. Estoy orgullosa de volver a sentir, de ser amada, de amar, de poder sentir el placer del sexo de nuevo. Estoy orgullosa de volver a ver a los míos (mi familia) como mis verdaderos apoyos y amigos incondicionales, los que nunca dejarán de quererme y siempre estarán ahí. Estoy orgullosa de haber ingresado.

Doy gracias a Dios, o a quien haya velado por mí ahí arriba, por haberme dado nuevamente la oportunidad de querer vivir. Doy gracias por haber llegado a CITA.