Sentirse mal respecto a la adicción

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¿Por qué tenemos emociones negativas?

Sentirse mal respecto a la adicción

Mucha gente experimenta las emociones como una perturbación, como algo que está fuera de control. Pero son respuestas naturales ante lo que experimentamos a través de los sentidos. Las emociones son la materia prima de la vida humana y hacen el papel de sistema de guías de nuestras decisiones y acciones. Es normal sentirse mal respecto a la adicción. El paciente siente que no es libre y que sus bienestar depende de un factor que ya no puede controlar.

¿Por qué tenemos emociones negativas y dolorosas, en lugar de tener sólo emociones positivas y agradables?  El dolor físico es una señal de aflicción que nos dice que alguna parte de nuestro cuerpo precisa de ayuda. Del mismo modo, el dolor emocional es una señal de aflicción que nos dice que algún aspecto de nuestra vida precisa de ayuda. La palabra emoción procede de la palabra latina emovere, que significa retirarse, apartarse. La desesperación, la preocupación, la cólera, los celos y el temor son maravillosos maestros que nos motivan con su aguijón a retirarnos, a apartarnos, y a buscar la armonía, la alegría y el coraje.

La tragedia de la vida moderna es que somos muchos los que no nos permitimos sentir el dolor natural y aprender las lecciones de las emociones turbulentas. Desperdiciamos nuestro tiempo paralizados por el miedo, la negación y la represión. Nos auto-medicamos con comida, alcohol, fármacos, drogas, juegos electrónicos, entretenimiento, sexo, exceso de trabajo… Y nuestro cuerpo paga el precio con malestar y enfermedad, y nuestra mente con la separación y la alienación de nuestro verdadero yo.

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Enfrentarse, aprender de estas emociones y transformar nuestros sentimientos negativos es un acto de coraje. Reconcer esa sensación de sentirse mal respecto a la adicción ya es un primer paso, y un paso fundamental. Es una decisión consciente para la que hay que tener paciencia, hay que ser honesto con uno mismo, hay que perdonar y hay que tener determinación. Precisa de un compromiso en el tiempo. Es un proceso exigente.