¿Qué es el juego patológico? ¿Eres un jugador patológico?

que es el juego patologico

Hoy queremos indagar un poco más en el juego patológico y sus síntomas después del último post sobre el juego. Hace uno días hablamos la adicción a los juegos de azar por internet y los más jóvenes. Parece que el juego es un vicio que puede una persona puede convertir en una patología.

¿Qué es el juego patológico?

El juego patológico se caracteriza por la incapacidad del jugador de controlarse y por la alteración que se produce en áreas significativas de su vida (familia, trabajo, amigos, etc.) El juego se convierte en el centro de la vida del sujeto.

Un aspecto muy importante que hay que tener en cuenta es que la ludopatía es una adicción. El juego puede convertirse en una conducta adictiva, al igual que ocurre con el tabaco, con el alcohol o con cualquier otro tipo de drogas. Conviene resaltar este hecho, puesto que todavía existen muchas personas que consideran el juego como un vicio. Esta idea es un error.

Vicios vs. juego patológico

El vicio es una categoría moral; la ludopatía, sin embargo, es un trastorno de conducta, reconocido como tal por la OMS. Al igual que ocurre en otras adicciones, el jugador patológico se descontrola y es incapaces de dejar de jugar, incluso cuando desea hacerlo. La razón es que tiene un hábito muy arraigado del que se siente incapaz de desprenderse.

Asimismo los jugadores patológicos apuestan cada vez una mayor cantidad de dinero, mucho más de lo que tenían planeado. Una vez que comienzan las pérdidas y se tienen dudas, es muy frecuente intentar recuperar el dinero perdido a través del juego. Sin embargo, lo único que se consigue es una deuda mayor.

El entorno del jugador patológico

Otro aspecto común entre el juego patológico y las adicciones es que son las personas que están alrededor del adicto (familiares, amigos, compañeros de trabajo, etc.) las primeras en darse cuenta de que hay un verdadero problema. Mientras tanto, el jugador patológico continuará negando que algo vaya mal. La mayor dificultad para el jugador es aceptar que pueda tener un problema y que éste pueda perjudicar a otras personas de su entorno. La negación de la enfermedad es una característica principal de todas las adicciones.

Una persona sana, cuando apuesta, puede ganar o perder; un jugador patológico, por el contrario, a la larga pierde siempre, con independencia de que tienda a hablar más de las ganancias que de las pérdidas.

Un jugador patológico no solamente tendrá problemas respecto al control del juego, sino que habrá muchas complicaciones asociadas a este problema. El daño causado por la ludopatía puede ser de diferentes tipos: personal, económico, laboral, familiar, social y legal.

Trastorno de adicción al juego

Hay muchos intereses económicos en torno al juego, ya que genera muchos puestos de trabajo y logra recaudar miles de millones de euros a través de los impuestos, pero el precio a pagar es el creciente número de jugadores patológicos.

El juego patológico se define como la imposibilidad crónica y progresiva de resistirse al impulso de jugar y en la aparición de una conducta de juego que pone en peligro o destruye el ámbito personal, familiar o laboral del individuo. Es denominado trastorno de juego o ludopatía y forma parte de los trastornos adictivos del comportamiento.

El juego patológico es un trastorno progresivo, que se caracteriza por:

  • Una continua o episódica pérdida de control sobre el juego
  • Una continua preocupación por el juego y por obtener dinero para jugar
  • El pensamiento irracional sobre el juego
  • La persistencia en jugar a pesar de las consecuencias negativas que tenga esta actitud

La prevalencia en este trastorno es variable en función del estudio de referencia, aunque puede oscilar alrededor del 1%.

La ludopatía se caracteriza por la presencia de frecuentes y reiterados episodios de juegos de apuestas que dominan la vida del jugador en perjuicio de los valores y obligaciones sociales, laborales, materiales y familiares. Puede establecerse un diagnóstico cuando la persona apuesta de una forma constante y reiterada, que continúa a pesar de las consecuencias adversas que le produce tal conducta, como pérdida de la pareja, pérdida del dinero, situación familiar crítica, etc.

No se considera que exista un síndrome de abstinencia del juego patológico, aunque muchos jugadores tienen, al dejar de jugar, síntomas semejantes, aunque más ligeros, que los que presentan los consumidores de drogas, como cefaleas, molestias estomacales, náuseas, mareos, etc…

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