¿Cómo gestionar la frustración?

¿Cómo gestionar la frustración?

La frustración consiste en un estado de decepción, con una importante carga emocional, que se produce cuando se espera que algo deseado se realice y resulta imposible hacerlo por distintos motivos. En el centro de desintoxicación CITA sabemos que los sentimientos frustrantes dependen de cada uno, es decir, hay un umbral de tolerancia y cada individuo se posicionará en un punto determinado, en función de sus características. De este modo, veremos cómo hay personas que no aguantan lo más mínimo, es decir, que quieren las cosas aquí y ahora, y por el contrario otro tipo de personas que son más tolerantes.

Los niños no pueden soportar mucho estas situaciones. Cuando un niño quiere algo, lo quiere de forma inmediata. No hace mucho, los niños eran bebés y sus deseos estaban estrechamente relacionados con las necesidades básicas de supervivencia y, al ser saciadas, les aportaban una seguridad que es necesaria para un buen desarrollo emocional, pero a medida que van creciendo esto debe ir cambiando, porque, con el tiempo, las necesidades o deseos que se les plantean no son de tipo básico.

Otra cosa que se impone con el tiempo es que se dan cuenta de que no todo lo que quieren va a ser satisfecho rápidamente. No todo el mundo sigue el mismo camino y a la misma velocidad, incluso hay personas que se quedan estancadas en un punto determinado, no soportando la frustración en ninguna de las etapas de la vida Este tipo de personas se comportan como los bebés y como si todas sus necesidades fuesen orgánicas, es decir, urgentes y necesarias, aunque en realidad no lo sean. Cuando se trata de niños, estamos hablando de niños que chillan, gritan, patalean y, si existe la posibilidad de hacerlo en público, mucho mejor porque aumenta de este modo la presión social. Lo malo es cuando se trata de personas ya adultas que, por saciar sus necesidades, no respetan ni las cosas ni las personas.

Los mecanismos de defensa no nos ayudan a solucionar o eliminar la situación que produce frustración, sino que consisten en defenderse de la ansiedad provocada por ella. Se trata de estrategias inconscientes:

  • Desplazamiento: Es un mecanismo de defensa que consiste en trasladar los sentimientos negativos que nos provoca la frustración hacia una persona que nada tiene que ver.
  • La fantasía: Consiste en negar la realidad. Entonces la persona imagina soluciones o actuaciones para resolver esa situación frustrante. El problema es que siempre se trata de soluciones imposibles de realizar.
  • La proyección: Consiste en atribuir nuestros sentimientos negativos y nuestros pensamientos a otra persona.
  • La negación de la realidad: Forma inconsciente de negar la frustración.
  • Reacción: Cuando la persona actúa ante la frustración de forma contraria a como se debería actuar.
  • Regresión: Cuando se actúa con pautas de conducta típicas de una edad evolutiva inferior a la que se tiene.
  • La sustitución: Cuando se cambia la situación frustrante por otra que no lo sea.
  • La racionalización: Cuando se busca de forma inconsciente una justificación para la situación frustrante, aunque la justificación sea falsa.
  • La introyección: Cuando asimilamos una conducta realizada por otra persona y la tomamos como conducta ideal para nosotros.
  • La represión: Consiste en reprimir un sentimiento de vergüenza que nos produce la situación frustrante y así poder sobrellevarla.

Si se dispone de metas sustitutas de igual o casi igual atracción, experimentamos menos frustración cuando se nos impide alcanzar una meta específica. E decir, que si canalizamos nuestro esfuerzo y energía en lograr otra meta, en el momento que sentimos que hemos fracasado el algo lo más recomendable es buscar o formularnos un nuevo objetivo, de manera que nos permita salir adelante y superar con mayor facilidad esta etapa y al lograr la nueva nos sentiremos mejor con nosotros mismos.

Si ante una situación frustrante logramos reconocer nuestros errores o las causas que nos imposibilitaron alcanzar nuestras metas, podemos iniciar un proceso mediante el cual trataremos de no cometer más los mismos errores del pasado o sabremos cómo reaccionar ante la configuración específica de hechos que nos impidieron alcanzar la meta.