Estudio sobre el consumo de cannabis

Estudio sobre el consumo de cannabis

 La prevalencia del consumo de cannabis en España es muy elevada. El 30,4% de la población adulta y un 33,6% de los escolares de 14 a 18 años lo ha consumido alguna vez en la vida; en los últimos 30 días, un 6,6% de la población general y un 16,1% de las personas de 14 a 18 años escolarizadas. Algo semejante ocurre en los países europeos, aunque España está a la cabeza del consumo entre las personas de 14 a 35 años. El incremento de su consumo en la población escolarizada ha sido enorme, casi duplicándose en menos de 10 años y por eso ha aparecido un específico tratamiento del consumo de cannabis.

Analizando muestras de tres grandes países (Francia, Alemania y Estados Unidos), donde se preguntaba por el consumo de cannabis, los resultados apoyan la hipótesis de que existe una epidemia de cannabis que sigue el mismo patrón de lo que ha ocurrido con el tabaco, esto es, comienza en los grupos con mayor educación y en varones, para luego pasar a ser adoptado por la mujer. Habría una diferencia con el tabaco: la prevalencia de la experimentación con el cannabis no desciende a lo largo de distintas generaciones ni declina entre los grupos más educados. Además, el consumo más intensivo, problemático o dependiente se da entre personas con bajo estatus socioeconómico o baja educación. En adolescentes, el patrón de consumo de tabaco y cannabis es equivalente. Además, al estar tan unido el consumo de cannabis a la vida recreativa, es más probable su consumo y la posterior dependencia. El 9% de los que experimentan con marihuana se hacen adictos a ella.

Las personas que demandan tratamiento del consumo de cannabis por sus problemas con el cannabis son dos grupos bien delimitados a nivel de edad. Por una parte, las personas jóvenes (entre 16 y 25 años) cuyos padres, o ellos mismos, detectan tempranamente que el cannabis les causa problemas. En este caso, los consumos no son muy intensivos, pero si la persona no está convencida de que debe dejar de consumir cannabis, va a ser más difícil la intervención. Por otra parte, hay otro grupo de personas que hacen demandas de tratamiento. Son aquellas que han llegado a la adultez, que llevan muchos años consumiendo cannabis, y que se dan cuenta de que este consumo les empieza a producir problemas físicos o mentales (por ejemplo, insomnio, paranoias, depresión, etc). Además, al haber aumentado la potencia del THC y los usuarios darse cuenta de que produce dependencia, ha habido un incremento de las demandas de tratamiento.

Dado que el cannabis no es la única sustancia que consume el individuo, podemos encontrarnos con que, junto a su consumo, hay altos consumos de otras sustancias como tabaco y alcohol. Y también, con frecuencia, tienen otros problemas personales o psicopatológicos, que pueden o no estar relacionados con el propio consumo de cannabis (por ejemplo, trastorno depresivo, trastorno de ansiedad, conflictos familiares, problemas de pareja, etc.)

En este momento, la mitad de los pacientes que demandan tratamiento para sus problemas con el consumo de cannabis tienen menos de 25 años. Esto hace que traigan distintos problemas asociados a la edad, junto a una mayor implicación en conductas de riesgo. De ahí que, con frecuencia, tengan enfermedades de transmisión sexual, embarazo no deseado, abandono de la escuela, problemas con la ley, bajo nivel educativo y bajas expectativas laborales.

Todo lo anterior indica que, cuando una persona acude a tratamiento, lo hace con distintos problemas que es necesario abordar, y no sólo lograr que deje de consumir cannabis, sino que hay que abordar además otro amplio conjunto de problemas o trastornos que acompañan al consumo de este individuo concreto.