Negarse a la prueba de alcoholemia es delito

Clínica de desintoxicación del alcohol

El Tribunal Supremo ha establecido en una sentencia que la negativa del conductor a someterse a una segunda prueba de alcoholemia después de haber dado positivo en el primer test, constituye un delito.

Según la citada sentencia, se trata de una conducta que será considerada como una negativa a someterse a las pruebas legalmente establecidas para la comprobación de la tasa de alcoholemia, y que está penada con una condena de 6 meses a 1 año de prisión.

La sentencia —que cuenta con votos particulares discrepantes firmados por 6 magistrados— destaca que las dos mediciones de alcohol deben considerarse dos fases de una única prueba, y resalta que la segunda no es sólo garantía de los derechos del conductor, sino también del sistema, por lo que es obligatoria y no voluntaria.

Esta es la primera vez que un asunto que concierne a penas menos graves, es decir, condenas con menos de cinco años de cárcel, llega al Supremo.

Con esta decisión, el Tribunal Supremo ha confirmado una sentencia del Juzgado de lo Penal número 9 de Madrid, que más tarde fue ratificada por la Audiencia de Madrid, que condenó a un conductor por tres delitos. Aquella pena, ahora confirmada, castigó la negativa a someterse a una segunda prueba de alcoholemia con 6 meses de prisión; la conducción bajo los efectos del alcohol, con una multa de 1.080 euros; y la conducción sin licencia, con una multa de 2.160 euros.

Los hechos por los que fue condenado ocurrieron en febrero de 2016 en una carretera de Madrid. El conductor accedió a someterse a una primera prueba de alcoholemia con resultado de 1,02 mg/l en sangre, negándose en rotundo a la segunda medición. El acusado presentaba, entre otros síntomas, habla pastosa y titubeante, incoherencias, repetición de frases o ideas, falta de conexión lógica en las expresiones, comportamiento agresivo, insultante, desinhibido y con una deambulación titubeante, incapaz de mantenerse erguido.

El alto tribunal explica que la negativa a la primera medición es muestra de una rebeldía mayor y por tanto podrá merecer una penalidad mayor. Aun así, añade, el objetivo de que los agentes puedan defender la seguridad vial se alcanza blindando con una singular protección penal su autoridad cuando intervienen para comprobar la tasa de alcohol de cualquier conductor.