¿Se puede mezclar alcohol y medicamentos?

mezclar alcohol y medicamentos

Son muchas las medicinas que de una u otra manera influyen en el sistema nervioso modificando sus actividades. Unas lo hacen porque precisamente ésa es su misión: son los productos utilizados para el tratamiento de cualquier trastorno psíquico o nervioso, como el insomnio, la depresión, la ansiedad, etc.

Hoy día se trata de fármacos muy extendidos entre la población y será excepcional la casa donde no se encuentre alguno de ellos.

Otros tienen esa acción como efecto secundario de su verdadera utilidad: algunos medicamentos contra la hipertensión arterial o de los que se utilizan en ciertos trastornos digestivos, anticatarrales, antigripales, etc.

La mezcla de alcohol con cualquiera de estos productos medicamentosos puede resultar auténticamente explosiva.

Problemas de mezclar alcohol y medicamentos

Los efectos sedantes o estimulantes sobre el sistema nervioso del medicamento se añaden a los de igual tipo que produce el alcohol, y la consecuencia natural es un exagerado estímulo o una igualmente exagerada depresión que supera con mucho lo que puede tolerar el organismo.

Todos los medicamentos expresan en sus prospectos las posibles contraindicaciones de su consumo junto con el alcohol. Pero una mayoría de las personas que han de seguir un tratamiento ignoran el peligro al que están expuestas.

Otras veces la mezcla se hace de manera voluntaria, buscando precisamente con ella la potenciación de estos efectos, en la creencia de que van a disfrutar más con el alcohol.

Como son muchos los medicamentos de este tipo, una medida práctica de utilidad general consiste en que toda persona que esté recibiendo medicación de cualquier tipo debe abstenerse absolutamente de tomar siquiera una pequeña cantidad de alcohol.

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