Los daños físicos producidos por las drogas

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¿Cuáles son los efectos físicos no deseados de las drogas? ¿Cuál es el precio a pagar por su abuso? Este es el tema de hoy del centro de adicciones CITA.

Las sustancias de abuso, además de los efectos que motivan su uso, producen una serie de efectos no deseados o efectos secundarios. La característica central del proceso de adicción es que la persona continúa consumiendo la sustancia incluso cuando estos trastornos son evidentes y a pesar de los esfuerzos por dejar su uso.

En fases avanzadas, los efectos colaterales pueden ser extremadamente graves, a menudo mortales, y existe una brutal desproporción entre el dolor que producen y el placer o bienestar que se puede llegar a alcanzar momentáneamente con su uso.

Independientemente de la aparición de la dependencia a la droga consumida, los efectos indeseables de las drogas se pueden presentar en distintas partes del organismo, y cada una de ellas es diferente en cuanto al grado de toxicidad y los órganos sobre los que producen lesiones.

Con gran diferencia, una de las sustancias de abuso más tóxicas es el alcohol. Su uso continuado puede producir graves lesiones en todas las partes del organismo por las que pasa en su proceso de ingestión, metabolismo y eliminación. Así, puede dar lugar a la aparición de tumores malignos en diferentes partes de las boca, esófago, estómago, hígado, páncreas, intestino y vejiga.

Es de todos conocida su capacidad para ocasionar el progresivo y devastador daño del hígado, hasta su inutilización completa cuando se avanza en el proceso de cirrosis. También es muy frecuente que dañe el corazón produciendo un agrandamiento patológico que lo incapacite.

Otras sustancias son particularmente dañinas sobre sistemas orgánicos concretos. Por ejemplo, la cocaína puede producir graves trastornos cardiovasculares, con crisis hipertensivas letales, y las anfetaminas de síntesis pueden provocar graves trastornos en el equilibrio de líquidos corporales y de la regulación de la temperatura, dando lugar a cuadros de hipertermia maligna.

En muchos casos, el daño físico se produce por los productos que se añaden a la droga de abuso o la vía de administración.

La nicotina, aunque potencialmente adictiva, es relativamente inocua. Sin embargo, los productos que la acompañan en el humo del tabaco son altamente perniciosos.

El monóxido de carbono produce daño en las arterias a diversos niveles, lo que acabará dando lugar a enfermedades vasculares de las extremidades, infartos cardíacos y cerebrales, etc. Las sustancias que contiene el alquitrán, en especial las nitrosaminas y los benzopirenos, van a dar lugar a tumores malignos en diversas partes del organismo, principalmente en las relacionadas con el paso del humo a través del sistema respiratorio, como boca, laringe, bronquios y pulmones, pero también en otros órganos como el esófago y el estómago.

Los terribles efectos físicos asociados al consumo de heroína, se deben en su mayoría a la forma de administración, principalmente al hecho de inyectarse la sustancia directamente en sangre en condiciones de higiene deficientes. Todo tipo de enfermedades infecciosas, desde la hepatitis al sida, se transmiten de esta forma, causando estragos entre los dependientes, y también lesiones producidas por el paso a la sangre de sustancias adulterantes tóxicas.

Por eso se recomienda encarecidamente realizar un tratamiento de adicciones adecuado.

(Fuente: Todo sobre las drogas, de Gabriel Rubio y Joaquín Santo-Domingo)