Clínicas CITA, centro de desintoxicación y la deshabituación de drogas: El alcohol, droga legal

El consumo de alcohol ha dado lugar a muchas controversias. Hay quien dice que el alcohol reanima, reduce las tensiones, desinhibe y alegra la vida. Emborracharse es a menudo una vía de escape frente a las cargas personales y los problemas, al menos durante un rato. El alcohol puede hacer que uno se sienta eufórico y relajado, pero también tiene efectos secundarios perniciosos: pérdida del control mental, de los sentidos y de la coordinación corporal. La resaca muestra los efectos que el alcohol tiene en el funcionamiento normal de la mente y el cuerpo.

Por qué la gente toma bebidas alcohólicas? en el centro de desintoxicación CITA sabemos que emborracharse no es divertido, pues la pérdida de control sobre uno mismo no hace feliz a nadie. Sin embargo, a pesar de los efectos que produce, mucha gente se siente impelida a tomar una copa tras otra. Y otra pregunta importante: ¿Qué hace que el alcohol nos embriague?

La hormona cerebral llamada serotonina es el principal equivalente químico del placer y la dicha. A medida que avanza el día y va aumentando la oscuridad, la serotonina se descompone en una hormona, la melatonina. Pero el alcohol ralentiza este proceso y, si la serotonina no se descompone a tiempo, reacciona con una sustancia tóxica llamada acetaldehído, producida en el organismo a partir del alcohol ingerido. La reacción química genera toda una serie de sustancias químicas que tienen efectos alucinógenos; se conocen con el nombre de tetrahidro-ss-carbolina. El salsolinol, una sustancia que se sintetiza en presencia de dopamina, bloquea la composición de la serotonina. Entonces la dopamina empieza a formar una nueva sustancia química, precursora de la morfina y de 2.000 tipos distintos de alcaloides. Si una persona cree que es adicta al alcohol, en realidad es adicta a la morfina.

Sin embargo, el consumo de alcohol no necesariamente tiene que acabar en adicción. La predisposición genética hace que algunas personas produzcan más morfina u opio a partir del acetaldehído que otras. En condiciones normales, los efectos secundarios que se derivan de la embriaguez evitan que uno siga bebiendo, de modo que el cuerpo tienes pocas veces la posibilidad de generar tanta cantidad de esas drogas alucinógenas para causar una adicción. No obstante, el consumo regular puede incrementar esta posibilidad.

 

 

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