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Centro de desintoxicación – El alcohol y sus mitos

En una entrevista reciente, el psiquiatra Antoni Gual analizaba y desnudaba algunos de los mitos que rodean la ingesta de alcohol. Estas son algunas de sus afirmaciones:

 

  • No bebemos para tapar problemas sino porque vivimos en una sociedad que bebe. Hay dos formas de consumir alcohol: los que quieren una recompensa y los que buscan alivio, quitarse de encima una preocupación. Pero lo relevante no es por qué se bebe, sino qué cantidad se bebe, tanto si es para estar contento como si es para dejar de sufrir. El problema es que beber sea el vehículo para afrontar la vida.
  • El alcohol engaña al cerebro y da lugar a una gratificación similar a la que provoca comer o practicar sexo. Estas sustancias adictivas actúan sobre el circuito cerebral de recompensa, que tiene una función muy importante en el ser humano: ese circuito es indispensable para perpetuar la especie. El alcohol engaña a ese circuito cerebral. Cuando nos alimentamos o practicamos sexo, obtenemos una gratificación que no es casual ni gratuita. Estamos diseñados para sentirlo así porque, sin la repetición de estas conductas, la especie desaparecería. Y la forma de repetirlo es que nos gusten mucho. Lo que hace el alcohol es confundir estos circuitos cerebrales y generar una gratificación similar a la que se obtiene con la comida o el sexo. Con el tiempo, el bebedor concede al alcohol mucho más valor del que en realidad tiene. De este modo, se concede al alcohol una prioridad desproporcionada sobre el resto de valores de la vida. Y esto es lo que define la dependencia y la adicción. Mi cerebro está engañado y acabo no viéndolos riesgos y daños que me causa el alcohol y sólo veo sus gratificaciones. Pero en eso también influye de forma determinante la publicidad.
  • El alcohol causa atrofia cerebral y mata muchísimas neuronas y provoca pérdidas de memoria. Uno de los dramas es que, como va matando neuronas, la capacidad de darte cuenta de que no estás bien se va reduciendo, hasta llegar a un punto de no retorno: he bebido tanto que en mi cerebro ha desaparecido la capacidad de ser crítico conmigo mismo. Ya no hay nada que frene el acto de beber y siento que no hay salida.
  • La Asociación Americana de Psiquiatría no habla de dependencia ni de adicción, sino de trastorno por consumo de alcohol. La persona afectada por este trastorno muestra una alteración importante de sus prioridades: el alcohol encabeza su escala de valores, por encima de la salud, la familia, el trabajo o el dinero.
  • El riesgo de sufrir consecuencias crece de forma notable cuando, en el caso de los hombres, se toman cuatro o más consumiciones diarias, o una y media si se trata de una mujer. Una consumición es una unidad de bebida estándar –una copa de vino, una cerveza de 300 miligramos o medio whisky-, que equivale a 10 gramos de alcohol puro. Una mujer que esté bebiendo 30 gramos de alcohol diarios (tres cervezas), multiplica el riesgo de sufrir cáncer de hígado y cáncer de mama, y tendrá menor rendimiento laboral y dificultades en las relaciones familiares. Un hombre que toma en un solo día seis o más copas, asume un nivel de riesgo muy alto en términos de accidentes, peleas… Esto significa que la cifra de personas en riesgo por consumo de alcohol es mucho más alta que la oficial. En cambio, la percepción de peligro es muy baja o nula. Un estudio reciente revela que el 30% de la población considera normales cantidades de consumo alcohólico que sabemos que son de riesgo.
  • Según la normativa de la Agencia Europea del Cáncer (AEC), la exposición al alcohol que mantiene la población de Europa es unas mil veces superior a la que sería razonable. El umbral de consumo a partir del cual se considera que existe peligro y se aconseja no sobrepasarlo son media docena de cervezas al año. El alcohol favorece el cáncer de hígado (porque es el principal órgano intoxicado), de laringe, de faringe, de boca y de las diferentes partes del tubo digestivo. Hemos analizado las causas de la muerte de los pacientes atendidos en nuestra unidad de alcoholismo durante 20 años y hemos visto que la mayoría de ellos murieron de cáncer. Además, el alcohol está relacionado con más de 200 enfermedades. Y sabemos que los impuestos que recauda el Estado por la venta de bebidas alcohólicas no pagan el gasto en asistencia sanitaria de los afectados por el alcohol.
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