Aprender a conectar mis pensamientos con mis emociones (Testimonio de un paciente ingresado en Clínicas CITA para la desintoxicación y la deshabituación del alcohol)

Por la mañana, a las ocho, he hecho una sesión de yoga. Esto de comenzar la mañana haciendo ejercicio es de las mejores costumbres que he adquirido en CITA. Enfrentas la mañana con mejor humor y con más satisfacción.

Por la mañana, he asistido al taller con Marta sobre lenguaje corporal. Después, tocaba socio-terapia con Andrea. Después del almuerzo, he tenido una entrevista con Santi. Muy interesante, como siempre.

Hemos tratado el tema del ideal, de la auto-exigencia, de mi hartazgo, y de mi alcoholismo… Son temas distintos que yo tiendo a mezclar. Y esto es un error. Mi hartazgo llegó por mi falta de deseo y esto desembocó en mi alcoholismo. El ideal y la auto-exigencia son algo más profundo, algo aprendido. Ambas cosas me hacen poner el foco en mis incapacidades, rechazando poner de relieve todo lo que hago bien. Y esto me frustra. Es imposible llegar a todas las cosas. Hay que asumirlo y quedar advertido, porque mi forma de ser siempre me lleva a este estado. Hay que tratar de hacer las cosas ben, pero no castigarse por aquello que no hacemos bien. Nadie lo hace todo bien. Esto yo lo llevo sobre todo a los terrenos que más me importan en la vida: mi familia y mi trabajo. En el caso de la familia, entablo una competición con mi mujer para ver quien lo hace mejor en casa. En el trabajo, busco la satisfacción de los clientes, incluso en temas que no tienen nada que ver conmigo. Y hay que estar atento a estos mecanismos.

He tenido también terapia con Xelo. El tema tratado ha sido el de la culpa. La culpa que siento tiene que ver sobre todo con los niños. Que ellos me hayan visto borracho y que haya conducido borracho con ellos en el coche es lo que realmente me remuerde la conciencia y lo que más me pesa. También puede aparecer la culpa como un sentimiento de traición a mis principios; por ejemplo, en la sensación de haber traicionado mi idea de ser padre al ponerme y ponerlos en riesgo al conducir. Según Xelo, ahora puedo tomar conciencia de estas cosas porque tengo tiempo para pensar, no bebo, y conecto mis pensamientos con mis emociones. Anteriormente no lo hacía y funcionaba como un autómata.

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